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Hakar Capítulo II En el interior de Agor por Aoikokoro

 
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aoikokoro
Blue God & Genius Magician
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MensajePublicado: Lun Ene 15, 2007 6:50 pm    Asunto: Hakar Capítulo II En el interior de Agor por Aoikokoro Responder citando

Capítulo II

En el interior de Agor

Dentro de la barrera de Agor parecía un desierto, casi no había luz y Raj y Myth encendieron sus CCBs, esta última no pudo mantenerse en pie y cayó de bruces en el suelo.

— ¡¿Estas bien?!— dijo asustado Raj, no sin antes llegar a su lado para auxiliarla.

— No tan bien como quisiera, será mejor que lleguemos pronto a Codi-01, la pierna me esta matando.

— No se preocupen— les habló Yul, quien acababa de llamar a la patrulla interior de la barrera de Agor— ya vienen por nosotros, en unos minutos estaremos de vuelta en la civilización.

— Gracias Gamma—dijo la adolorida hakarer y luego perdió el conocimiento.

Al poco rato la patrulla llegó, era una nave deslizadora color negro, una compuerta trasera se abrió y bajaron unos médicos que rápidamente fueron a por Myth y la llevaron abordo. También un soldado escolta bajó, cargo el Zirik y acompañó a los otros dos dentro.

El transporte fue rápido y en menos de una hora divisaron las paredes de la fortaleza en que se había convertido Codi-01, la antigua co-capital. La ciudad mantenía una estructura similar a Codi-02, pero estaba mucho menos industrializada, no había escombros y tenia poca densidad de población. La luz artificial se reflejaba en la barrera de Agor y emulaba el día exterior. La gente prefería caminar por las calles, no había vehículos guardias ni aparatosos sistemas de vigilancia, solo militares uniformados de blanco y con el escudo de Hakar—un halcón azul despegando— bordado en el pecho, cada uno armado con un fúsil como el de Raj. Los edificios aquí no eran brillantes, todo lo contrario, eran opacos pero compartían el mismo estilo arquitectónico, es decir, eran estructuras grandes y minimalistas paralelas entre si, aunque había un edificio que difería mucho del resto, el CGEH, era más nuevo y de formas ovaladas, se encontraba en el centro del complejo y era el cuartel general del ejército, allí Raj había sido entrenado por casi dos años y era su actual hogar.

Los tres fueron llevados al CGEH, aunque Myth la trasladaron en camilla hasta la sala de atención médica, sin mucho alboroto pues no parecía muy grave. Cuando Yul y Raj entraron a la recepción se encontraron con alguien inesperado, un joven de estatura media, complexión delgada, cabello oscuro y rizado y con un diáfano lente cíclope que dejaba ver sus ojos café claro.

—¡¿Sao?! ¿Qué haces aquí?— dijo Raj bastante sacado de onda mientras se quitaba el CCB dejando ver un claro parecido entre ambos.

—Puede que no lo sepas querido hermano, pero si no fuese por mis cuantiosas palabras Okaf te habría dado el permiso para infiltrarte en Codi-02 hasta después de la prueba de Akios— Luego volteó a ver a Yul y le sonrió para luego dirigirle la palabra—Gracias Yul, espero no haberte incomodado por haber cumplido un capricho de mi hermano.

—Ni lo digas, Raj fue de gran ayuda, al parecer el entrenamiento del general Akios le ha servido bien— respondió Yul correspondiendo a Sao con un gesto de alegría porque hace tiempo que no lo veía.

—Bueno, supongo que deben estar cansados, todavía no amanece así que por ordenes del general van a dormir en el cuartel, yo también me quedaré, pero como ha eso de las nueve partiré de regreso a Henkis, y tú Yul, me acompañarás, pues Okaf quiere entrevistarse con nosotros.

—Me gustaría mucho acompañarlos—mencionó Raj entre dientes.

—No debes, tienes que terminar el entrenamiento y la prueba de Akios está programada para dentro de dos semanas.

—Lo entiendo, es mi deber y decisión cumplir con esta labor, pero pase lo que pase díganmelo, para mi será un honor poder ayudar.

—Así lo haré Raj, sabes que Okaf confía en nosotros como lo hacía en papá, él no quiere apartarte, solo desea que estés listo y luego te unas formalmente al equipo de Aderm— respondió Sao colocando su mano en la cabeza de Raj.

Un cuarto individuo entro a la sala y les dijo:

—Gamma, oficial Raj y líder Sao, les acompañaré a sus respectivas habitaciones, Akios me ha informado de la reciente infiltración en Codi-02, el vehiculo para su partida estará listo en el hangar por la mañana.

Los cuatro se retiraron aunque ninguno podía dormir, Yul y Raj se quedaron pensativos, les inquietaba saber que sería de las familias de Trinder y Akero, nadie les preguntó a ellos que había pasado, era como si en el cuartel dieran por hecho que habían muerto y no pensarán en hacerles siquiera un homenaje. Aunque viéndolo desde otro punto de vista parecía sensato permanecer en calma a las cuatro de la mañana en una ciudad que apenas tenia recursos. Sao estaba un poco más tranquilo, sabía que con esos seis kilogramos de Zirik podrían alimentar la barrera por un par de meses y que el laboratorio central podría seguir investigando sobre la mutación de la radiación producida por el cristal, él estaba muy entusiasmado pues en las últimas pruebas había observado el aumento de fuerza y resistencia temporal descrita en los manuscritos de su padre antes de la exitosa y permanente transformación de los kami, es decir de Alfa, Beta, Omega, Gama, Delta y Epsilon, lo que indicaba que si seguía por ese camino tarde o temprano lograrían tener un ejercito con una capacidad física prácticamente todopoderosa, y así, ni siquiera los mares de soldados Zelter podrían conquistarlos jamás y serían aptos de liberar a los oprimidos vecinos, aunque luego de fantasear un rato se centró en hacer bocetos de cómo terminar su actual obra, es decir el Traje C-Gama. Sao tenía intenciones de hacerlo tan fuerte como el C-Alfa pero sabía que el acero hakarer era inútil y estorboso si pretendía proteger a un kami, tenía que crear algo que fuera aún más resistente que su piel, necesitada el metal más poderoso conocido, el orikon que sólo se consigue en las minas de los Handirin, pero obtenerlo implicaría una expedición muy peligrosa a las montañas gobernadas por los Zelter.

Llegó la hora de partir y ni Yul o Sao se despidieron de Raj, el joven soldado estaba tan dormido que a nadie le darían intenciones de molestarlo, además acababa de conciliar el sueño. Yul y Sao subieron al deslizador que era conducido por la persona que los escoltó a sus habitaciones en la madrugada. Salieron del hangar y por las ventanas vieron como las actividades cotidianas de Codi-01 ya comenzaban con normalidad, era un placer ver a familias completas caminar por las calles.

—Y dime Yul, cuando estaban en 02 ¿no viste que Raj hiciera algo más intrépido de lo normal?—Preguntó Sao iniciando una conversación.

—¿Algo intrépido?

—Si, algo poco común, o una resistencia sobrehumana.

—Claro que lo hizo, como un buen soldado hakarer, ya te dije antes, parece que el entrenamiento de Akios le ha servido muy bien, ojala supere la prueba con méritos — contestó levemente extrañada, se le figuraba una respuesta bastante obvia.

—Pero, entonces ¿No puso en peligro sus vidas? — insistía Sao con su cuestionario.

—Todos lo hicimos, incluido Raj; supongo que te hace falta ir a una misión de infiltración para entender bien lo que los soldados hakarer vivimos.

—No me refiero a eso, sabes que poco me interesan los asuntos bélicos, yo estoy enfrascado en otras cosas.

—¿Tus aparatos extraños?

—Si, aunque no vaya con ustedes al campo de batalla lo que hago es siempre de gran ayuda, imagina lo que seria de nuestro ejército sin los trajes C— decía orgulloso al mismo tiempo que se acomodaba el lente con el debo índice— o sin los kamis.

—Nunca me ha gustado ese titulo, es como pretender ser más fuertes de lo que podemos ser.

—Fue decisión de Agor, el quería atemorizar a los Zelter con dioses artificiales, pero ya sabemos lo que le paso en la invasión de Mage, tanto tú como yo no seremos capaces de olvidar ese día— dijo y se quedó mirando fijamente a Yul, pues aunque no lo pareciera a Sao le gustaba mucho.

—En realidad a mi me gustaría recordarlo con claridad — mencionó en voz baja para luego volver a la conversación — pero sin duda tu padre fue muy hábil, su barrera sigue en pie protegiéndonos.

—Si, pero también gracias a su método ahora somos completamente dependientes y esclavos del Zirik, el viejo Agor estaba obsesionado con el cristal y ahora no podemos hacer nada sin él.

—¿Y qué ocurrió con tu proyecto de la planta de energía solar?

—Okaf dijo que era inviable, aceptó que es una buena idea pero antes quiere terminar la guerra.

—¿Pero por qué inviable?—preguntaba curiosamente Yul.

—Según Okaf el consejo cree que invertir en una planta en el interior de Agor no funcionaria porque la luz que se filtra es muy poca y que si se hace externamente se corre un gran riesgo de ataques Zelter.

—Puede que tengan razón — la hermosa chica decía y pasaba su dedo índice por su frente como si tratará de recordar algo, luego agregó—Pero almenos Pyro si fue apoyado por el rey, eso es una prueba contundente de que tus inventos son apreciados y útiles para Hakar. Además con ese satélite le diste una lección a los demás de que no necesitamos cereal, jabón y perfume de Zirik para sobrevivir.

Sao cerró los ojos y se puso a pensar, abrió un maletín que siempre llevaba con él junto a su CB—una computadora portátil de unos treinta por cuarenta centímetros— y sacó un pequeño libro, era su diario, luego le dijo a Yul:

—Si, fue hace ya cinco años cuando lanzamos a orbita el Pyro, los demás satélites habían caído y nuestras comunicaciones estaban cerradas, gracias a eso me ascendieron y ahora tengo más responsabilidad de la que quisiera—empuñó su mano y sonrió hacia si mismo — pero no me arrepiento, con Pyro vencí a Agor, aunque aún me pesa que sus ideas influyan más en mis proyectos que las mías.

Yul le miró extrañada, ambos habían perdido por completo el contacto visual y Sao no se veía cómodo. Por la ventana se admiraba el basto desierto interior, aún no se distinguían personas y Codi-01 quedaba muy a la distancia. Sao volvió a guardar su diario y puso sus ojos de nuevo en Yul; de repente ella le habló:

—Al verte hablar así me da pena creer que haces esto por superar a tu padre y no por querer ayudarnos en esta guerra.

—No lo hago por superarlo, yo lucho con ustedes porque algo muy dentro de mí también me hace desear esa libertad que hemos perdido. Pero debo admitir que decidí dedicarme a lo mismo que Agor para evitar que la ciencia fuera aplicada y desarrollada con sus inconscientes métodos.

—No logro entenderte, los únicos afectados por los experimentos de tu padre fueron la familia real y ellos supieron perdonarlo — se acercó más a Sao— ¿Acaso hizo algo que no sepa?

—Sé que no soy quien para criticarlo— esquivó la pregunta — pero aunque el me enseñó todo lo que sé hubiera preferido aprenderlo por mi mismo, es un el hombre al que le debo todo, desde mi vida hasta mis peores recuerdos, pero eso es algo de lo que no me gusta hablar.

Los dos continuaron charlando, pero sobre otros temas, tales como el aparentemente irrelevante aumento de la temperatura en el interior de Agor. Henkis, la capital todavía estaba lejos y eso implicaría varias horas de viaje.

Yul sabía que al llegar su efímera tranquilidad y estancia dentro de Hakar estaría por terminar, contrario a Sao ella siempre era enviada a las misiones de infiltración más peligrosas, pero no tenía miedo de morir, sabía que como kami no la acabarían fácil. Ella había sido condenada y bendecida por Agor y Ecoz—su padre — involuntariamente. Alpha, Beta y Omega le prepararon cuando todavía era una cría, las infusiones de Zirik en algún momento la hicieron muy sensible, mucho más que a los otros kamis, pero a diferencia de estos los cambios en su resistencia, agilidad y precisión se hicieron notables al poco tiempo, aunque algo no salió del todo bien, fue el único que mantuvo una fuerza cotidianamente humana. Ecoz se dio cuenta de eso y la dejó a tutela del gran maestro militar Aderm, éste entrenó a la niña en todas las artes del combate convirtiéndola en el más efectivo elemento de las tropas hakarer, sin embargo, por decisión de Okaf, tras la invasión de Mage, fue apartada del ejército como tal formando un grupo de elite junto con Aderm. Así comenzaron sus misiones en solitario, unos dos años en el pasado.

Mientras Yul y Sao iban camino a Henkis las rutinas de entrenamiento en el CCEH habían comenzado y Raj estaba en la sala de tiro, su prueba consistía en atinar a un blanco móvil que cambiaba constantemente de dirección y distancia, las arma con que contaba era una rudimentaria pistola de munición de plomo. Él estaba muy complacido con su desempeño y cuando terminó en un lapso de cuatro minutos había logrado veinticuatro impactos correctos y sólo tres fallas. Salió del cuarto sonriente y se topó con Akios.

— Parece que tus habilidades están creciendo, y es muy bueno saberlo porque de una buena vez te avisó que participaras en la siguiente prueba que se llevará a cabo en unos días — le dijo el general dándole una palmada en la espalda, era un hombre muy alto y ancho de hombros que como atavío llevaba un simple uniforme militar.

— Gracias mi general, sus palabras me dan la confianza que estaba necesitando.

— La mejor fuente de confianza es el autoconocimiento, tú sabes de lo que eres capaz, y lo demostraste al volver de Codi-02.

— Lo sé mi general, pero me da pena el no haber podido ayudar a Trinder y Akero — dijo y luego miró al suelo cabizbajo— y de hecho ahora mismo no sé que ha sido de Myth.

— Ella estará bien, aunque ha necesitado una pierna artificial pronto se acostumbrará, es una mujer fuerte, aunque al hablar con ella he de admitir que lo que más le afectó ha sido perder a Akero, y eso es imposible de sanar, tendrá que aprender a vivir así.

Raj volvió su mirada al general y comentó:

— Debe ser una situación muy difícil, me sorprende la crudeza con la que usted lo dice.

— Pero esa crudeza es la realidad que vivimos, yo también he pasado por penurias y desgracias, pero aquí estamos, y mientras podemos nuestra misión es luchar. Por ello no siento pena ni lástima por mis soldados, lo único que les debo es admiración.

—Mi general, nosotros no vimos morir a Trinder, ¿Cree usted que este muerto?

—Lo ignoro al igual que ustedes, pero oficialmente ha fallecido, pues ha salido de la barrera de Agor por más del tiempo establecido y no hemos recibido señal alguna— se detuvo y luego prosiguió — Trinder siempre fue muy hábil y perspicaz, pero su lealtad y sentido del honor son su punto débil, sobre todo hacia sus amigos, el retó a Okaf hace algunos años, pero fue perdonado porque el rey entendió sus razones.

—¡¿Retó a Okaf?! ¡Yo no sabía nada de eso! —Exclamó el confundido Raj olvidando la formalidad necesaria para hablar con un superior.

— Así fue, antes de que el grupo de Aderm se separará del ejército, los dos gemelos comandaban misiones para recuperar las ciudades caídas, entre sus soldados luchaba Trinder, quién se hizo muy amigo de Danwo, pero esté último fue el que entregó la información a los Zelter para que entraran a Mage.

— Esa invasión fue terrible, aunque no recuerdo mucho, pues junto con Yul me habían herido en las explosiones de la Plaza Von.

— Bueno, regresando a donde estaba. Danwo fue juzgado y encontrado culpable mientras estaba fuera de la barrera y su castigo fue no permitirle volver, pero entonces Trinder y compañía se opusieron a la decisión del rey, el único de esos soldados que estaba de acuerdo era Aderm, quien junto con Okaf fueron atacados como si se tratase de un amotinamiento. Trinder me contó que les mostraron las pruebas, una grabación del CCB de Danwo. El descubrimiento los derrumbó pero aceptaron que su mentor perdió el camino en algún punto, pero aún así también me dijo que entendía los motivos de Danwo para haber caído del lado de los Zelter.

—Entonces ¿Es la lealtad a una amistad una vulnerabilidad para una soldado?

—No, no. Para nada, el querer a alguien es un motor para luchar, pero antes de ir a un campo de batalla hay que saber que allí todos somos conscientes de estamos en un riesgo mortal que tomamos por voluntad, porque a pesar de la guerra nadie nos obliga ha reclutarnos. Por todo esto imagino que Trinder decidió dar la vida por ti, Yul, Myth y el caído Akero.

—Me gustaría poder pensar fríamente como usted.

—Es tu deber, el camino que has elegido conduce a perdidas obligadas y solo a una remota posibilidad de ganar algo.

— ¿A qué se refiere?

—Hablo de que es mentira decir que en la guerra no hay ganadores. Es irrefutable el hecho de que algún bando consigue el objetivo buscado, pero la acción de ir a matarnos y olvidarnos de que somos humanos nos hace perdedores por igual. — se fijó entre sus ropa y sacó una pequeña daga rojiza como un rubí — Mira, te regalo esta arma, se la quité a un kami que maté durante la caída de Codi-02.

—Pero, debe ser muy valiosa, no puedo aceptarla mi gener… ¡Espere! ¿¡Mató a un kami!?

—Si, un kami natural que estaba del lado Zelter.

—¿Pero cómo puede ser eso? Los kamis naturales ya no existen, o por lo menos no terrenalmente.

—¡¡¡Patrañas!!! —Gritó con rigor— Eso es sólo la basura que nuestros antepasados nos han dicho para ocultar sus pecados. Von era un kami hijo de criminales en Ondom, fue desterrado junto con la escoria de esa tierra, el fundó Hakar con la intención de no ser perseguidos por el pasado. En Ondom debe haber más kamis, y algunos se han aliado a los Zelter.

— ¿Ondom? Pero aún así, suponiendo que los hubiera ¿Cómo has podido matar a uno?

—Los kami no son invencibles, el mismo Von era un simple mortal.

—¡¿Cómo puede decir eso?! No me pida que vaya en contra de mis creencias.

—Lo digo por que es la verdad, y es buen momento para que lo sepas. Pronto estarás junto a Aderm y no será fácil. Es mejor saber que no hay que confiar en que un héroe Dios del pasado vendrá a salvarte.

—No encuentro razón para que usted me mintiera… Tomaré la daga por ser una orden, pero antes dígame ¿Qué debo hacer con ella?

Extendió su mano derecha y recibió la cuchilla y una funda, el arma era toda como un cristal rojo, brillaba igual al Zirik pero no era quebradizo, constaba com más resistencia que el acero y estaba afilada como para perforar una pared de seguridad con un leve movimiento. Parecía muy rustica, no llevaba ningún motor, solo trozaría con la fuerza que su usuario le imprimiera.

—Sólo debes llevarla contigo, porque cuando te unas a Aderm no lucharás con muchos aliados, siempre tendrás inferioridad numérica. Y si alguna vez te hayas en peligro de muerte úsala como tu última carta, cortará cualquier obstáculo, ni el orikon la detendrá.

—Si mi general, lo haré.

— Me alegra escuchar eso. Sigue entrenándote que pronto me demostrarás lo que sabes — Dijo mientras daba media vuelta y se despedía con un gesto de sus manos.

— No lo decepcionaré. El espíritu de Von me acompañará como a todos los hakarer y ganaremos esta guerra — Alardeó Raj tratando de no verse temeroso de la prueba.

—Sigue creyendo las patrañas que quieras, pero por favor no reces cuando tu parque se haya agotado — dijo sin retornar y en seguida se perdió de la vista en el pasillo lindante.

Raj se decía mentalmente así mismo mientras contemplaba la daga entre sus manos. “Si lo que Akios dice es verdad entonces los kamis artificiales que tenemos pueden hacer lo que Von hizo hace siglos, pero confiar en menos de una decena de personas es una engaño que no me conduce a nada. Nosotros también debemos hacer lo que podamos, además no quiero que estar lejos de Yul cuando ella se ponga en riesgo; tengo que estar listo y ser lo suficientemente fuerte para protegerla. Sólo me queda demostrarle a mis superiores que puedo hacerlo, que puedo pelear como los grandes, como Von y como Ecoz o ser tan creativo e inteligente como mi padre Agor. Pero ahora mismo no se que pensar, no quiero ser un estorbo en el grupo de Aderm, tengo que esforzarme mucho, voy a ser el único oficial raso con ellos, todavía me pregunto como Okaf accedió a permitirme entrar, supongo que Sao es muy convincente y aprovecho su cercanía al rey.”

“Talvez debí decirle a Akios que Yul ha tenido contacto con Danwo, pero no… mejor no, no creo que comprendiera esos métodos, siempre ha sido muy recto como para buscar la ayuda de un traidor. No es un hombre de sentimientos, su rudeza y confianza en la justicia me inspiran pero yo no puedo ser como él, aunque se que el también debe tener un motivo por el cual luchar, nunca he sabido nada de su familia pero no parece un militar sin voluntad, me gustaría conocerlo de una forma más cercana y fuera del campo militar, podríamos ser incluso buenos amigos.”

“Esta daga parece inútil, pero Akios me la da con buena intención. La llevaré siempre conmigo por ser un recuerdo de mi tutor, no como protección, ya que en ese campo prefiero mi fúsil y la sierra motorizada. Ja, no me imagino peleando en un campo de batalla con un cuchillo, sería un suicidio.”

—¡Auch! — Gritó porque se hizo una cortada con la punta de la daga a lo largo de la mano izquierda, el arma se le calló y se clavó en el suelo hasta el mango.

“Mejor voy a la enfermería, no quiero que esto interfiera con el entrenamiento, y pensándolo bien, parece que el cuchillito no es tan inofensivo.”—Sacó la daga del suelo como si estuviese en un pedestal y la guardó en la funda que Akios le dio, misma que se acoplaba a la perfección en su cinto. El chico fue aprisa pero sin correr a la enfermería y luego pudo continuar con su rutina en los blancos y curvados pasillos del CCGH, es decir un poco de atletismo, —no le gusta mucho, es torpe de pies y tiene caídas frecuentes, pero por ello debe poner énfasis para mejorar — gimnasia — ídem —y sobretodo esgrima— por mucho su sala favorita; un cuarto ovoide con un gran ventanal simétrico al piso que deja entrar toda la luz posible que llega al interior de Agor, allí dentro pelea mano a mano con sus compañeros, como su mejor y más confiable amigo Enoz, la bellísima pelirroja Soki, el habilidoso y presumido Gregog, el novato pero valiente Jin y otros tantos jóvenes que como él se estaban preparando para continuar una guerra que ellos no habían comenzado; muchos de ellos eran huérfanos y estaban aquí siguiendo los pasos de sus padres, incluido entre ellos Raj.
….

Yul y Sao llegaron a Henkis en menos de lo que esperaban, el piloto había tomado un atajo por los escondidos túneles subterráneos del los erosionados valles bajo Agor. La luz les despertó a ambos cuando hubieron ingresado a la vía pública. Henkis estaba repleto de gente, pero muy pocos se veían alegres, era un ambiente usual para los hakarer. Podían mantener una vida aparentemente normal bajo la protección de Agor, pero estaban limitados y no era ningún secreto la amenaza Zelter. Era usual encontrar vagabundos por las calles que habían perdido la razón y que gritaban a los cuatro vientos que una invasión se acercaba y que la forma de quebrar la barrera ya se había filtrado el enemigo; esos rumores atemorizaban al pueblo, aunque en realidad no había porque fiarse de aquellos cuyo ego y consciencia fue desbaratada por el temor o por el estrés de una vida a la que no se pudieron acostumbrar.

Henkis pese a las carencias de la población era un sitio de gran extensión, la mayoría cubierto por edificios bajos y viejos, los tonos claros de la generalidad de las paredes la hacían parecer hogareña, especialmente para Sao, pues él llevaba como habitante ya siete años.

Su vehiculo se aproximó a los jardines artificiales del palacio de Egofen —Residencia para los monarcas construida cuando se traslado la capital a Henkis tras la invasión de Mage y Codi-02 — y se estacionó en un hangar militar donde únicamente había otros dos aparatos, los cuales eran inusuales porque contaban con alas y dada la escasez de Zirik sería un desperdicio de energía ponerles a funcionar.

— Gamma, Sao. A partir de este punto deben ir a pie hasta la sala del trono— Dijo el piloto y con un botón abrió las puertas.

Los dos chicos salieron sin prisa del aquel cuarto y se toparon de nuevo en el jardín. Había flores rosas, blancas, amarillas y azules, pero eran falsas, el sol no brindaba la suficiente luz para que tal paraíso viviera en el palacio, aunque engañaban bien a los ojos y tenían un aroma peculiar y enervante. Las paredes interiores eran grises y pretendían ser un castillo mucho más antiguo, sin duda obra de la extravagancia de Egofen. Unos pocos soldados con CCBs galardonaban el espectáculo con la tecnología, pero sin ellos bien pudieron haber estado en otro tiempo y sitio. El jardín era extenso pero se veía claramente la entrada principal ya que no había árboles altos que bloquearan el camino de los ojos.

— Parece que tú amigo se da una gran vida — comentó Yul al tiempo en que caminaba.

— Tal vez—contestó como si no lo hubiera pensado — pero el también esta muy preocupado por la situación de Hakar, y creó que eso lo tiene muy afectado.

— Debería estar conforme, el mismo es muy capaz de pelear.

— Si, pero su madre, la reina, jamás le permitiría ir a las batallas a acompañar a sus soldados. Okaf siente mucha presión, porque por otro lado las tropas notan su ausencia y el teme perder su respeto.

—Es lógico que la reina quiera proteger a su hijo, pero el ya es muy mayorcito para guiarse por lo caprichos de “mamá,” aunque tengo que admitir que sería una estrategia tonta lanzar a nuestro rey, por más poderoso que sea, al frente en estos momentos.

—Yo también lo creo, pero Okaf mismo confía en sus capacidades como Kami. En una ocasión el me dijo que desafiaría a la reina en dos cosas, una que él iría al frente del ejercito para recuperar 02 y l…— Cesó sus palabras y tenía una clara expresión de que había recordado algo importante.

—¿¿¿Y???

— Y… que pensaba aceptar a Raj en el grupo de Aderm.

—¿No? No tenía idea de que la reina se oponía a que Raj se uniera a Aderm.

—Pues ya ves, cosas de viejos — dijo aliviado y frente a ellos la puerta principal del palacio se abrió de par en par, era automática y toda bañada en oro azul.

“Ahora lo veo, Sao no esta siendo completamente sincero pero tampoco creo que se traiga algo malo entre manos, más bien se me figura que ha recibido ordenes de no hablar de ese tema con nadie. Aún así no me lo hubiera ocultado si no pudiera importarme” pensó en sus adentros Yul y fue la primera en entrar, tras ella caminaba Sao con paso lento y contemplando las escaleras como esperando algo. El palacio era mucho menos alto que las fábricas de Codi-02, solo tenía una planta alta y el resto se escondía en el sótano. Esta característica lo hacía una eficiente fortaleza en caso de invasión.

Sao conocía el lugar y Yul sólo se molesto en seguirle; la servidumbre no intervino en su camino pues los conocían bien, especialmente a Sao, él vivió allí un largo tiempo, casi como hermano del Okaf. Quizás ese era el motivo de su famosa amistad y de los privilegios de Raj en el ejército para ubicarse en el grupo del mayor Aderm.

Antes de llegar al trono un hombre vestido todo de dorado y con unos pequeños detalles azules salió a su encuentro, llevaba una capa larga y el cabello suelto lacio y café claro hasta un poco más abajo de los hombros; sus ojos eran verdes y grandes, tenía barba de candado bien cuidada y no se veía mayor de treinta y cinco años. Sus manos desnudas se encaminaron a las de Sao y las tomó entre las suyas.

— Sao, Yul, sean bienvenidos a mi palacio, tengo que hablar con ambos y es muy importante — Les dijo a los dos mirando a Yul, luego volteó hacia el rostro de Sao y le habló más suave —Pero antes necesito charlar a solas contigo.

— Si mi alteza, pero… ¿En este momento?

— ¡Claro! ahora. Yul esperará aquí— le contestó sin perder el contacto visual y luego se lo llevó casi a jalones.

En medio de esa rara escena Sao le dio un pellizco a Yul y la miró con una legibilísima expresión de “Ayúdame, no me dejes solo con este loco.” La chica tan lista como siempre tardó ni un segundo en comprender, los siguió sigilosamente hasta un pequeño estudio al que conducía el pasillo central por una puerta lateral, se quedó cerca de la entrada para poder escucharles y así poder ir a salvar a Sao cuando Okaf lo estuviese presionando mucho.

— Eres oportuno, yo también quería hablar contigo — le dijo Sao con relativa tranquilidad.

Okaf se llevó las manos a la cara, le dio la espalda a su acompañante y cambió su expresión a una que manifestaba enojo, luego volteó con rapidez y argumento:

—Escuché que en las minas de Antios apareció un kami y salvó a todos combatiendo a una bestia extraña y enorme. ¿Qué rayos significa eso?

—E… Bueno, los Zelter han avanzado mucho en la ingeniería genética, bien pudieron hacer armas biológicas más gran…

—¡¡¡No me refiero a eso!!!—Interrumpió y volvió a tomar las manos de Sao, esta vez acercó más su rostro casi a la fuerza — te dije, te repetí mil veces que no quería que te pusieras en peligro, no eres tan fuerte como deberías, tú lugar es aquí conmi…

Sao se soltó y se alejó un poco y mientras caminaba en el estudio siguió hablando.

— Estoy harto de que no me tengas confianza, soy bastante hábil y he de enfrentarme a cualquier obstáculo.

— No es eso, tú sabes lo que siento, no toleraría perderte como pasó con mi padre. ¡Prométeme que la próxima vez huirás!

— No puedo, no debo y no pienso hacerlo, esta es una guerra en la que estoy envuelto.

— Yo también, pero no por eso me expongo tanto a la muerte, en la guerra hay quienes deben ser protegidos, nuestros soldados están para pelear. Nosotros debemos permanecer a salvo para dirigirlos.

— Puede que Egofen no estuviera orgulloso de eso.

— Egofen era muy orgulloso como para pensar sensatamente, el sólo buscaba honor, por eso murió y me convirtió en lo que soy.

— Si, eres Alfa, pero no lo demuestras, tu me dijiste hace poco que retarías a la reina e irías a pelear. Pero si te has retractado me niego a obedecerte… Has de saber que me entristece mucho que no vayamos a ayudar a Hakar juntos. Así que si quieres detenerme tendrás que apresarme.

—Me dices eso porque sabes que no lo haría, hay algo en mi interior me dice que tú siempre tienes la razón. ¿Sabes porqué?

— Por que tengo mucha popularidad y credibilidad gracias a mis inventos y la herencia de Agor.

— ¡¡¡No!!! Con un diablo, tú sabes a que me refiero —Contestó furioso e impotente de rabia y se volvió a arrimar a Sao, lo sostuvo de los hombros y lo beso a la fuerza, pero el científico volteo la cara y los labios del rey exclusivamente llegaron a su mejilla.

—¡Basta! — gritó Sao pero no se liberó— yo no quiero esto.

—Te conozco bien, tú y yo fuimos unidos por nuestro destino, no me digas que no hay nada porque no lo creería, tú me correspondes.

—No sé, no sé nada — decía acojonado y con los ojos cerrados todavía entre los brazos de Okaf — Soy un desastre, por favor no me pidas sufrir esta confusión, esto es algo que debo resolver a en el momento adecuado por mi mismo.

—¿Confusión?— Exclamó satíricamente el rey y soltó a Sao— No la veo, lo único que entiendo es que esto ya no es como antes… Debe ser esa Yul, nunca debí dejarla a tu cargo. Yo debía ser el que amaras — Dio un puñetazo a la pared y exclamó—¡¡¡Porqué Yul!!!

—¿Me llamaron? —Entró ella como si no hubiese escuchado gran cosa y miraba sorprendida el escenario para disimular. Sao estaba en cuclillas bastante mal y Okaf en el otro extremo miraba al piso todavía con el puño clavado en la pared.

©2007 ~aoikokoro

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MensajePublicado: Mar Ene 16, 2007 6:09 pm    Asunto: Responder citando

Prometo que cuando tenga un tiempito los leo.
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aoikokoro
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MensajePublicado: Dom Ene 21, 2007 8:17 pm    Asunto: Responder citando

Por ahora voy a divir la novela en 3 partes, es decir, no una triologia, pero si para subir un PDF o Doc con los primeros 3 capitulos juntos y corregidos. Quedaría más o menos así, y si lo cambio sería que la parte 2 tambien fueran solo 3 en vez de 4 capítulos.

Parte 1:

Capítulo I: Suspiros de Energía
Capítulo II: En el interior de Agor
Capítulo III: La prueba de Akios

Parte 2:

Capítulo IV: La mina exterior
Capítulo V: Reconquista y recuerdos
Capítulo VI: Nombre no definido
Capítulo VII: Nombre no definido

Parte 3:

Capítulo VIII: Nombre no definido
Capítulo IX: Un cristal
Capítulo X: Nombre no definido

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