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Hakar Capítulo I Suspiros de energía por Aoikokoro

 
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aoikokoro
Blue God & Genius Magician
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MensajePublicado: Vie Ene 12, 2007 1:53 am    Asunto: Hakar Capítulo I Suspiros de energía por Aoikokoro Responder citando

Capítulo I

Suspiros de Energía

Eran las dos de la mañana, año 327 de RO, la enorme ciudad plateada Codi-02 parecía no descansar, podía escucharse el ruido de la gente y de vehículos que se deslizaban a una altura bastante baja por el aire. En las orillas patrullaban militares en unos compactos transportes de un verde metálico que además de flotar también podían desplazarse por tierra con el propósito de gastar menos combustible, es decir Zirik. El cielo no era nada claro, tenia una opaca nube verdosa que se volvía más fuerte cuando se dirigía la mirada hacia el norte, donde se encontraban las numerosas industrias necesarias para la subsistencia de tan magnífico asentamiento humano; desde procesaras de alimentos elaborados con carne creada a partir de complejos tratamientos de clonación de células hasta las hostiles constructoras de armamento bélico como armas de fuego, rayo, explosivos, blancas motorizadas y robots de variables tamaños dispuestos a hacer polvo a cualquiera. El ambiente aunque agitado no era amigable, todos los sistemas de seguridad disponibles estaban activados con el objetivo de continuar matando en una guerra que estaba por llevar diez años de haber comenzado. El viento contaminado bloqueaba en gran parte la visibilidad y lo alto de los edificios acentuaba la sombra de la noche y la luz artificial. Casi todas las construcciones de la ciudad eran brillantes y reflejaban con escasa precisión el cielo nocturno.

Todo lo anterior podía ser apreciado desde la meseta de Agor, que colinda con Codi-02, aunque la ciudad esta a un nivel mucho más bajo de altura, por lo que la frontera es un enorme desfiladero ¿Pero de qué frontera hablo? Seguramente se estarán preguntando, y la respuesta es la siguiente:

En el año 316 de RO el Imperio Zelter obtuvo como nuevo emperador a Eferon Drujer, el se caracterizaba por su afición a los asuntos militares y el deseo de ser recordado por sus futuros logros, cuando llego al poder de 28 años, uno de sus tres consejeros, Gherui, le metió algunas ideas expansionistas que pronto rindieron frutos en la mente del reciente mandatario, él veía en la conquista la forma de pasar a la historia como el más grande emperador de Zelter entre su gente. En el 317 comenzó su carrera expansionista apoderándose de pueblos libres vecinos, como Dereka, Aver, Solstun y Handirin, pero tuvo una traba cuando se topo con los habitantes de Hakar, este territorio de dividía en 01 y 02, tenían dos dirigentes, es decir era como si Hakar fuera dos lugares completamente soberanos. La extensión de este reino no era ni la mitad del que ya pertenecía a los Zelter pero tenían una tecnología basada en la explotación de un material que solo ellos conocían llamado Zirik, el Zirik es un tipo de cristal de color azul o verde que puede contener gran cantidad de energía en su interior y los Hakarer tienen la creencia de que su universo se formo después de una gran explosión de un diminuto trozo de este material. Gracias a la ayuda del Zirik las armas y mecanismos de defensa de Hakar eran mucho más efectivos, y si Hakar-01 tenía problemas la milicia de 02 acudía a ayudar o viceversa.

Las batallas eran cada vez más fuertes, pero en una ocasión durante el 320 los Zelter se infiltraron en los laboratorios de Hakar y aprendieron a utilizar el Zirik, además descubrieron la ubicación de la mayoría de la minas y lograron invadir por completo Hakar 02 hasta hacerlo caer, y así la resistencia sólo dependía del 01.

Ahora, regresando a la majestuosa ciudad, sobre la meseta de Agor estaba parada una mujer, era delgada y llevaba un traje azul marino de una pieza con el cuello levantado, además de un cinturón con una par de pistolas bastante pequeñas, una estaba cargada con municiones metálicas y otra completamente vacía, algunos artefactos metálicos en los hombros, rodillas y pies que debían darle mayor fuerza y rapidez, una pequeña sierra que estaba colocada en su espalda sostenida por un cordón que pertenecía a su vestimenta y unos guantes plateados que tenían cuantiosas funciones; su cabello le llegaba al hombro, era lacio y casi completamente descolorido, apenas lograba un ligero tono gris, lo cual contrastaba con la juvenil apariencia que su rostro y cuerpo revelaba. Al parecer había estado en ese lugar desde hace unas dos horas para examinar el comportamiento de los sistemas defensivos del terreno, su rostro de rasgos finos miraba con desdén las inmensas construcciones bajo la meseta.

La chica de azul dio media vuelta lentamente mirando hacia la oscuridad, acerco su muñeca izquierda a su boca y dijo:

— Pueden salir ahora, las patrullas en la parte Sur de la ciudad se han retirado temporalmente y no regresaran hasta dentro de unos treinta minutos.

Cuando ella se calló se empezó a sentir un ligero temblor en la tierra y el aparatoso sonido de un grupo de cuatro soldados acercándose marchando a buena velocidad que cada vez se volvía más notorio, no era difícil verlos porque estaban cubiertos totalmente de unas voluminosas, pesadas y brillantes armaduras también azul marino. En un lapso de tres minutos todos llegaron a unos dos metros de ella y se detuvieron, luego solo uno de estos comenzó a avanzar de nuevo pero con un paso mucho más lento y silencioso.

— Gama, por ordenes del Mayor Aderm el Capitán Trinder se hace presente para escoltarla y auxiliarla en la misión Codi-02-DR de destruir la fabrica de robots generación cinco en el norte de Codi-02 y rescatar todo el Zirik posible —dijo mientras se mantenía en una posición completamente firme, tomó un respiro y luego prosiguió— Nuestra responsabilidad es procurar su bienestar y sugerir solución y la suya es guiarnos y tomar decisiones en este lugar.

— Así será Capitán Trinder—contestó sin siquiera voltear a mirarlo, pues de nuevo sus ojos estaban perdidos en la profundidad que generaban los grandes edificios ante ellos— pero espero que este consciente tanto usted como el resto de sus hombres que si fracasamos no habrá regreso, y que aunque tengamos éxito tal vez no sobreviva nadie o casi nadie.

— Estamos conscientes señorita— dijeron con rapidez y al unísono tres que habían quedado un poco más al fondo.

— Entonces por ahora sólo tenemos un camino, la ruta de escape no la planearemos porque pondría en un mayor riesgo nuestros objetivo…—mencionó uno de los soldados del fondo— ¿O no Yul?

— Veo que te lograste colar a una misión de alto riesgo Raj, y al parecer comprendes bien la situación, pero no creo que estés lo suficientemente preparado para este lugar, por eso iras conmigo toda la misión ¿Esta de acuerdo con eso Capitán Trinder?

— Como le mencioné antes Gama, usted nos guiará y nosotros confiaremos en sus decisiones, pero considero necesario que demos inicio a la operación, propongo que cuando bajemos mis dos hombres avancen por el sector industrial, es muy tranquilo en estas horas, también que ustedes dos vayan por el drenaje, no creo que se enfrenten a graves peligros en ese lugar y yo iré por las avenidas cercanas de la ciudad, esto con el propósito de que si ustedes son descubiertos yo pueda llamar la atención mientras termina la misión. — le contestó enérgica pero respetuosamente.

Ya no dijeron más y Trinder le suministró una cuerda negra con un pico a cada uno, las clavaron en la meseta y comenzaron a descender rápidamente con la técnica de rappel, el único un poco atrasado era Raj, quien a pesar de tener habilidad no podía moverse al mismo ritmo que sus compañeros, quizá por experiencia o por los nervios que le causaba estar en una misión tan peligrosa como esperada por él. Todos llegaron al nivel de Codi-02 antes que él, pero al final no se retrasó más que un par de segundos.

El grupo de Hakarers se encontraba justo a las orillas de la ciudad, a la misma altura que el pobladísimo centro, pero a salvo, pues eran cubiertos por una serie interminable de edificios que se habían convertido en cúmulos gigantescos de ruinas y escombro durante la invasión que había sufrido Codi-02 hace unos cuantos años, pues obviamente Eferon no había puesto empeño en mejorar o al menos conservar con dignidad los terrenos conquistados, él y la mayoría de los soldados Zelter estaban bastante conformes con la satisfacción que les causaba dominar esa enorme extensión territorial que solo les sirvió para ganar más y más enemigos.

— ¡Henos aquí, ante lo que era nuestro, y donde ahora no somos bien recibidos! —exclamó Yul mientras y habría los brazos como si quisiera agregar sarcasmo a la frase.

— Ha llegado la hora de comenzar— Trinder se dirigió a los cuatro presentes, recuerden que a partir de este punto todo el camino es directamente hacia el norte, no tenemos los planos en el CCB porque la fábrica a destruir fue construida por los Zelter, pero conocemos todas las rutas al lugar, Akero y Myth, ustedes continúen avanzando por esta serie de edificios como planeamos, si son descubiertos comuníquense conmigo.

Los dos soldados mencionados se retiraron y pronto se perdieron de la vista entre los mismos escombros, al principio se les podía escuchar caminar pero después todo fue silencio, con excepción del ruido originado en las calles centrales de la zona que aún seguían activas a estas altas horas de la madrugada.

— Gama, tú iras por los canales del drenaje que pasan justo por aquí debajo, sin duda es el camino más seguro pues por lo que sabemos no hay vigilancia, cuando ingreses a la fabrica mi trabajo habrá llegado a su fin y tendrás la autoridad total sobre la misión y nuestro papel será secundario, y… Espero que todo salga bien, porque Raj no es tan bueno aún, ya que es su primer trabajo en estos sectores ajenos al Hakar dominado.

— ¡Lo lograremos, porque si ese lugar sigue en funcionamiento será mucho peor para Hakar y todos los demás antojos de Eferon y sus perros Zelter serán más fáciles! — dijo con furia Raj

— Confío en su esfuerzo Capitán, y conozco a Raj como para saber que no se dejará morir fácilmente, el siempre ha estado ansioso de pelear por el motivo que ha marcado su vida. Y me despido, pero tenga en cuenta que lo llamaré a la hora del escape, procuraré ser muy obvia para que nuestra posición sea visible y pueda reunirse con nosotros.

Trinder permaneció parado mirando hacia Yul y Raj, mientras estos últimos abrían un cloaca sellada con la sierra espada de Taj, el corte ocasionó un chirrido bajo y una par de chispas salieron volando por el aire, luego entraron casi al mismo tiempo y cuando Trinder volvió a escuchar sus pasos se dirigió entre caminando y corriendo a las avenidas de la ciudad pero siempre buscando ser cubierto por las efectivas pero inestables sombras de Codi-02 a las dos veinte de la mañana.

En el fondo de la cloaca, o mejor dicho ya en el drenaje la oscuridad era total y causaba una atemorizante aura de suspenso por no saber que podía estar alrededor, así que Raj encendió unas lámparas diminutas en su CCB, es decir su casco y con eso podía ver claramente, aunque parecía que Yul no necesitaba esa luminosidad, pues en lo que el chico se entretuvo ella ya se había adelantado varios metros. Raj se apresuró a darle alcance y cuando estuvo al par con ella evitó preguntarle porque no le había esperado por temor a que sus habilidades y reflejos fueran criticados como comúnmente pasaba en el colegio para militares donde fue entrenado. Los dos caminaban rectamente sin prestar atención al la escasa agua que pisaban y a que en unos momentos pondrían en riesgo sus vidas, luego Raj rompió el silencio.

— Yul, ¿has pensado que haremos si salimos con vida de la fábrica?

— Si, no debería, pero lo he hecho; Danwo nos dejará un trío de Bi-Trobs en el callejón detrás de su tienda, esta cerca de la salida del edificio, solo tenemos que llegar y simular un robo.

— ¿Danwo? ¿Qué no el fue un traidor, porque nos apoya ahora?

— Tuvo sus motivos en aquel entonces, pero lo conozco y podemos… Bueno más bien debemos confiar en él.

— Si, supongo que no tenemos más opciones, además si sólo nosotros los sabemos Trinder no tiene porque enfadarse.

— Esa fue mi intención, porque no creo que estuviera de acuerdo en que recibiéramos la ayuda de alguien que cooperó con los Zelter.

Alcanzaron a ver una luz a la distancia y Raj se acercó corriendo, pero de repente se escuchó un tronido fortísimo y se encendieron más luces que permitían divisar con claridad lo que ocurría. Era un enorme robot de dos hombres de alto y ancho, un modelo humanoide que acababa de disparar una ráfaga de municiones metálicas a Raj, el cual habría muerto de no haber sido por su traje, pero si había quedado tirado y al parecer inconciente. Yul se acercó al aparato y recibió otra serie de disparos directamente en el pecho, se inclinó con el dolor pero se irguió nuevamente y sacó una de sus pistolas, el robot ahora intentó golpearla en la piernas con sus extremidades metálicas, pero la chica saltó muy rápido y se paró sobre los rectos hombros de aquella cosa y le disparo en la cabeza. Múltiples trozos de metal salieron volando y el robot se desplomó mientras Yul bajó delicadamente con un salto y se apresuró a auxiliar a su camarada.

— ¡Raj! ¡Levántate! — le gritó al vencido chico, quien no respondía ante tal estimulo — necesito que me hables Raj!

Yul comenzó a sacudirlo bruscamente hasta que Raj se movió por voluntad.

— Coffg… Coffg, esa maldita cosa… —decía él entrecortadamente y retorciéndose un poco sobre si mismo —Me agarró inadvertido, no esperaba que disparara tan rápido, ni siquiera lo había visto bien cuando ya me había hecho mierda.

El joven soldado se posó sobre sus propias rodillas y cogió un trozo del Robot en su mano y lo apretaba con desprecio.

— Al menos ya lo has vencido, siento mucho no haber podido ayudarte, pero ahora se porque el rey confía tanto en ti.

Yul ayudó a Raj a levantarse y lo apoyó durante algunos pasos, pero él era algo orgulloso y le indicó que podía seguir de pie solo. La luz del lugar se había extinguido con la cabeza metálica hecha añicos, pero poco importaba porque encontraron muy cerca unas escaleras que conducían a la planta inferior del edificio buscado. El camino hacia arriba era bastante largo, subieron por casi diez minutos e incluso se había perdido el final de las escaleras del alcance de sus ojos. Raj, quien llegó al limite primero, se encontró con una placa recia sobre él que les impedía continuar, pero desenvainó su sierra con un brazo que dejó libre y talló las orillas del obstáculo delicadamente para no advertir a un posible guardia, vio más intensa la luz y quitó esa tapa para poder subir a la fábrica al lado de Yul.

Ya estaban en el monumental sótano, los dos parados arriba del agujero de donde salieron, mirando atónitamente el salvaje numero de contenedores de tal vez robots, piezas para construirlos, combustibles o cualquier cosa imaginable.

— Raj, saca los explosivos— dijo Yul sacudiéndolo de un hombro— y coloca cuatro aquí, uno en cada pared.

— ¡Hay Zirik, aquí, en este cuarto! —Le dijo extasiado a Yul — ¡tenemos que buscarlo!

— Bien, esas son excelentes noticias, Alfa—nombre clave de Okaf rey de Hakar 01—se pondrá muy contento si lo obtenemos, pero hay que darnos prisa.

Los dos se separaron y Yul llamó con su guante a Trinder:

— Capitán, ya entramos a la fábrica, estamos en uno de los almacenes inferiores y el radar de Raj nos indica la presencia de Zirik entre lo almacenado en el lugar, cuando lo encontremos continuaremos con la operación de destrucción.

— Bien hecho Gamma, yo estoy cerca del lugar y según lo que me acaban de comunicar Akero y Myth ellos están escondidos cerca de la puerta principal esperando su salida para socorrerlos.

— ¡Raj acaba de encontrar el Zrik, al parecer son cerca de seis kilogramos!

— Perfecto, manténganse a salvo— ambos cerraron la comunicación.

Raj corría de un lado a otro de la bodega instalando unos minúsculos explosivos y luego corrió para quedar junto a Yul.

— Listo Yul, salgamos de aquí, según parece aquella puerta es un elevador, podría conducirnos a las oficinas principales — decía señalando unas puerta color café que contrastaba con el grisáceo tono de actual locación.

Los dos se dirigieron a las puertas y accionaron el elevador para subir al siguiente piso que estaba al nivel del resto de Codi-02. Llegaron a su destino y encontraron una serie de oficinas vacías, lo que era de esperarse daba la hora de su arribo. Avanzaron lentamente por entre los pasillos sin hablarse mientras Yul le iba haciendo señas a Raj de donde colocara más explosivos. Terminaron por taparse con otra puerta de cristal, un cristal opaco y negro, pero eso no significaba que fuera igual del otro lado, además a ambos se les figuraba una situación extraña estar en un sitio tan importante del ejercito contrario y tan carente de vigilancia contra posibles espías de Hakar, ya que según lo que sabían ellos, nadie los había podido observar porque no se toparon con una sola cámara, sino únicamente con el robot que destruyeron en las profundidades de las cloacas que a nadie importan.

Yul presionó un botón que volcó la puerta hacia un lado, lo que poco a poco fue revelando a una docena de soldados Zelter que les apuntaban con intención de matar, Raj miró a Yul y viceversa, salieron corriendo entre los primeros y vagos disparos de sus agresores, auque algunos tocaron la espalda del chico no le hicieron el menor daño. Ahora ambos estaban entre las hileras de oficinas y la patrulla de vigilancia que los emboscó se dedicaba buscarlos. Solo se escuchaba como algunos de estos guardias sucumbían ante el chirrido de las sierras de los hakarer, y luego de un pequeñísimo lapso de tiempo solo dos de ellos estaban de pie vigilando no el lugar sino sus vidas.
Raj y Yul les revelaron su posición mientras aquellos temerosos les apuntaban al pecho.

— A nosotros nunca nos ha gustado matar a personas que solo obedecen ordenes, pero estamos en una guerra estática desesperante, y si se resisten o intentan detenernos lo más seguro que ustedes o nosotros causemos más muertes innecesarias — les dijo Yul con un tono neutral mientras aquellos estaban temblando y apuntándole — sabemos que ustedes se han convertido en soldados Zelter con el fin de conservar sus vidas, pero eso no los libera de que hayan traicionado a su patria y por lo tanto son nuestros enemigos.

Hubo una pronunciada racha de segundos gobernada por el silencio que se desgajó con los tranquilos pasos de Raj y Yul hacia los soldados Zelter, luego estos abrieron fuego contra Raj, quien se veía más amenazante, pero sus proyectiles solo rebotaban y terminaron hiriéndose ellos mismos dejándose incapacitados como para en ese momento apresar a los intrusos. Al final el camino entre las decenas de pequeñas oficinas conducía a un nuevo elevador y a la salida del edificio, que por la obvia y anormal situación estaba bloqueada, pero esto no fue impedimento para los Hakarer, ya que lo que les seguía no era salir, sino subir. Cuando entraron el elevador se dieron cuenta de que este los podía llevar a ciento treinta pisos, todos ellos supuestamente estaban dedicados a la producción de los robots y las pruebas que con estos se hacían. Decidieron ir al nivel sesenta y cinco, porque ellos creyeron que siendo la parte media del edificio los explosivos podrían dañarlo profundamente y con la parte inferior también destruida todo quedaría en escombros para así afectar más las reservas bélicas de los Zelter dejando casi imposible la recuperación de las armas y materiales que se desarrollaban en la fábrica.

Helos allí, ahora no eran escritorios y puertas lo que los rodeaba, solo computadoras y robots desensamblados colgados en filas en el techo, el cuarto estaba inusualmente alumbrado para ser la madrugada, indicando que estas salas nunca cesaban por completo su actividad. Yul y Raj observaron que frente a ellos, algo lejos, pasaba un aparato con una apariencia casi idéntica al que destruyeron en las cloacas, se escondieron los dos juntos tras un CPU de la altura y anchura muy pronunciada que estaba casi pegado a la puerta.

— Yul, que dices si esta vez soy yo quien se encarga de resolver este problema con nuestro brilloso amigo —susurró al oído de su compañera.

El robot detectó las ondas de sonoras de la conversación y fue a toda velocidad al CPU y lo destrozó con una ametralladora de significativas dimensiones, pero nadie estaba allí, y cuando aún no se percataba de su error Raj estaba detrás de él saltando para lograr la altura del adversario, accionó su sierra y partió todo el metal que lo formaba por la mitad dejándolo completamente inactivo, inservible e irreparable; ahora de nuevo podían seguir con relativa tranquilidad.

Siguiendo con el protocolo, Raj colocó unos cuantos explosivos en esa sala y se dirigió con Yul a la búsqueda de una salida alterna del edifico, de pronto Yul recibió una llamada.

— Gama, necesitan abandonar el edificio, muchas tropas Zelter han entrado, quitaron las barricadas de la puerta pero eso no la convierte en un camino seguro.

— Enterada, y gracias Capitán Trinder.

Yul cerró la comunicación y le indicó a Raj que no quedaba mucho tiempo, y por el elevador aparecieron unos cincuenta soldados listos para matarlos. Los dos corrieron a esconderse pero los balazos destrozaban los obstáculos de por medio y quedaron rodeados, de nuevo el característico mutismo de la tensión se hizo presente.

— Yo me encargaré, no les disparen — se escuchó una voz entre los soldados, y un hombre vestido con una gabardina gris muy oscuro se abrió el paso, llevaba una máscara metálica como protección que le cubría el rostro y dejaba a entre ver que podía tener más armadura debajo de vestimenta, era alto y asía un sierra como la de Yul y Raj pero algo aún más larga y delgada.

Yul y Raj lo veían venir y no esperaron mucho, sacaron sus sierras y las activaron, la chica comentó:

— Si ves que no hay salida activa los explosivos.

— Entendido Gama.

Ambos se abalanzaron contra el rival y daban golpes rápidos intentando confundirlo, Yul era un poco más lenta porque en una mano llevaba una caja que contenía el Zirik robado pero lo soltó para ganar velocidad; intentaron herirlo por varios minutos pero esta vez no se enfrentaban a un enemigo fácil, aunque aún no sabían de que jerarquía era este tipo entre los Zelter.

— ¿Ya te has cansado Gama, o es que acaso Raj no te ayuda en mucho? — decía sarcásticamente mientras arrojaba a Raj de una patada al suelo.

Yul lo atacó con más fuerza pero sola y también fue derribada con otra patada, el Zelter se disponía a cortarle la cabeza cundo vio como la sangre de sus soldados le empapaba las botas y llegaba un hakarer más, el Capitán Trinder.

— ¡Váyanse de aquí, yo les alcanzaré más tarde! — gritó y a la vez no bajaba la mirada del enmascarado.

Trinder atrajo la atención del enemigo, y con casi todos los soldados escolta muertos el camino a la salida del edificio quedó libre para Yul y Raj. Los dos corrieron contra los escasos y asustados guardianes de pie y con pistoletazos los apartaron de la puerta.

Trinder y el enmascarado estaban en un auge de golpes, ambos se impactaban con una fuerza digna de partir a una veintena de hombres pero estaban muy protegidos para perecer. La batalla parecía hecha por dioses, casi volaban por sus maniobras evasivas y demolían paredes estorbosas, no había freno capaz de detenerles, hasta que un momento imprevisto el Capitán hizo dos piezas la mascara del Zelter.


— ¡Danwo! —exclamó lleno de sorpresa y deteniéndose, ahora la furia del combate había abandonado a Trinder y se mantenía anonadado ante el reciente descubrimiento de la identidad de su rival.

—Así es Trinder, y como recordarás tu me debes mucho y es hora de que pagues una parte con tu vida.

— Yo nunca estuve en contra tuya.

— ¡Mientes! Si no fuera por tus palabras nunca me habrían descubierto

— ¡No fue así, nosotros confiábamos ciegamente en ti! —se defendía Trinder todavía exaltado y confundido.

— Antes de que te mate, dime ¿Hanui y Sagrid siguen vivos? —preguntaba Danwo mientras caminaba alrededor de Trinder apuntándole con una pistola.

— Si, Okaf no tenía nada contra ellos, les dijeron que fuiste muerto durante una misión de Agrek.

— Me acabas de liberar de la más grande duda que he tenido por cuatro largos años—decía aliviado y con una ligera sonrisa que apenas se notaba en su amargo rostro —pero dime más ¿Dónde viven ahora?

— Siguen en Henkis con Aderm, pero no creo que te sirva saberlo.

— ¡Eso lo decidiré yo! —gritó como si estuviera lleno del coraje desatado por la impotencia, luego suspiró y prosiguió — si quieres decirme algo más este es el momento porque no me volverás a ver.

— Si lo tengo, no me importa que me creas o no pero tanto yo como Kaen, Gorth, Kido y Akios no estábamos enterados de tu traición hasta que ya eras un exiliado, por lo cual no te pudimos haber delatado, además te debíamos la vida.

— No puedo creer que me digas eso en estas alturas de tu existencia que esta a punto de terminar.

— Como te dije solo quería que lo supieras; incluso teníamos un plan para que volvieras ya que no podíamos creerlo, pero Okaf nos mostró la evidencia de tus crimines.

— ¿Evidencia? —Ahora el sorprendido era otro, quien detuvo su paso frente a Trinder.

— Si, todo lo que hiciste fue grabado, te espiaban por tu extraña conducta, pero nunca nos dijeron cuando fue que Okaf y el Mayor Aderm perdieron la confianza en ti.

Se escuchaban explosiones fuera del edificio y disparos iluminaban el cielo nocturno como si se tratase de truenos.

— Basta de esta estupidez de charla Trinder, continuemos para que saldes tu deuda.

— Pelearé, pero nunca hice nada en contra tuya hasta hoy.

Ambos guerreros empuñaron de nueva cuenta sus sierras y se lanzaron uno contra el otro provocando un estruendo que resaltó entre la balacera y que incluso escucharon Yul y Raj quienes estaban ocupadísimos huyendo en la azoteas cercanas, protegidos por los aún escondidos francotiradores Akero y Myth.

— ¡Aún no se comunica! —decía Yul a Raj entre los disparos

— ¡No, es probable que siga luchando, debió ser el que hizo tremenda explosión!

— ¡Ya no hay tiempo deberíamos detonar los explosivos!

— ¡Pero si Trinder sigue allí lo mataríamos! —contestó mientras disparaba con una ametralladora robada ráfagas para todos lados.

— ¡Esperemos a que nos de una señal! —dijo Yul gritando mientras jalaba a Raj porque estaban saltando de una construcción de ocho pisos a una calle cualquiera y había que caer bien.

En el edificio seguía el combate lleno de vigor, nadie se cansaba o bajaba la guardia pero en una acrobacia Trinder tropezó con un aparato y cayó de espaldas, Danwo no titubeó y clavó su sierra en el abdomen del Capitán.

— Has terminado con tu vida, como merecías — susurro el Zelter

— Y tú conmigo

— ¡¿Qué?!

Con sus últimas fuerzas Trinder sostuvo su sierra y procuró un corte leve al aparato con que había tropezado, el cual era uno de los explosivos que colocaron sus compañeros durante la infiltración al edificio. El corte desencadenó una concluyente explosión de la fábrica. Los cientos de ventanas escupían fuego para después sucumbir ante las llamas y trasformarse en cenizas, poco a poco se iban desplomando los pisos superiores que ya no tenían un soporte decente y por último todas las ruinas salían expulsadas de la parte subterránea emulando la erupción de un volcán.

— ¡¿Qué diablos pasó Yul?!

— No hay tiempo que perder, según el radar los Bi-Trob están muy cerca, justo a nuestra derecha.

Los Hakarer doblaron la esquina y una luz los cubrió, eran lámparas de una emboscada que los estaba esperando. Yul saltó lo más alto que pudo y derrumbó uno de estos soldados de una de las Bi-trob —Vehículos motorizados de dos ruedas con capacidad de escalar en vertical— Raj arrojó una granada que creó un destello de luz cegadora que el pudo evadir gracias a su visor y así se colocó en la misma Bi-trob de Yul, el tomó la posición de piloto, mientras la chica en la parte trasera sostuvo una metralla de pulsos eléctricos que el mismo transporte tenía integrada y disparaba a todos los enemigos sin piedad hasta que dejaban de moverse.

Raj arrancó el motor a toda potencia y entre el alboroto de la noche condujo hacia el Sur; pronto se dieron cuenta de que eran muy llamativos pues una parvada de Bi-Trobs y deslizadores iban tras ellos, Yul les disparaba y derribaba algunos pero no a todos, el camino era recto y no querían esconderse en la ciudad, la intención era abandonar la ciduad. La carga de la ametralladora se terminó y la joven tomó en un giro casi gimnástico el fusil de Raj que contaba con algunos cientos de balas, en la pirueta su cuerpo fue impactado por varios proyectiles que no la mataron aunque si fue lastimada. Reponiéndose en segundos apuntó el fusil a las cabezas de los persecutores cercanos y las voló sin dificultad, a los pocos instantes la escena fue invadida por destellos luminosos, uno de los deslizadores se había posicionado justo detrás de ellos y disparó un misil que Yul pudo ver frente a sus ojos estallando justo antes de impactarse con ellos, Akero y Myth los habían salvado, venían en otra Bi-Trob robada detrás del deslizador y lo hicieron explotar junto con su misil con las municiones expansivas de sus Metrallas Sniper, ambos disparaban pero la intrépida Myth también conducía con la mano izquierda.

Llegaban a la Meseta de Agor y parecía un camino libre, sin embargo Akero recibió un impacto en el brazo derecho y soltó su arma al instante, era una pequeña aguja que había penetrado su coraza que seguía viéndose perfecta, el soldado se quejaba amargamente de dolor hasta que ese miembro le quedó inmóvil. Sacó una pistola y siguió en guardia apuntando con su otra mano a todo lo que pudiera atacarlos desde la retaguardia del vehiculo, estaba sostenido gracias a que su cuerpo daba con la también vacía metralla instalada. Los atacantes se hicieron visibles y antes de que pudieran disparar de nuevo fueron derribados por Akero y Yul, pero no era tan simple, la policía Zelter tenia refuerzos, un hombre de aspecto joven y casi sin armadura los alcanzaba comandando un grupo de robots, todos ellos montados en Zercs — Similares a las Bi-Trob pero con más protección para el conductor y tres ruedas— Una lluvia de balas y humo caía sobre ambos bandos, principalmente sobre los Hakarer quienes a pesar de eso no se detuvieron y comenzaron a ascender en vertical escalando la meseta con el fin de perderse entre el extrañamente sobreviviente y oscuro bosque de Agor. El aire chocaba con ellos y Yul retrasaba con sus veloces ráfagas a los robots, pero solo eso, Akero intentaba ser más preciso pero no conseguía encontrar un punto débil en las Zercs, en su intento de hallar una vulnerabilidad vio como el único humano cargaba un rifle con un proyectil que parecía una aguja, idéntico al que tenia clavado en el brazo, sin pensarlo más se desatoró del la metralla de la Bi-Trob, sacó un granada de fragmentación y se dispuso a saltar, pero una mano lo detuvo.


— ¡¿Qué haces?!— Gritó desesperada Myth que con mucho esfuerzo lo sostenía mientras seguían avanzando.

— Te salvo — Contestó de manera orgullosa, volteándola a ver y se soltó bruscamente dejando extendida la mano de su acompañante.

Akero volvió a tornar la mirada hacia el Zelter mientras caía y recibió de nuevo una aguja, pero esta vez en su pecho, luego cayó justo sobre la Zerc de su enemigo y la granada estalló haciendo volar las Zercs por todas partes. Myth continuaba viendo ese acontecimiento pero no por mucho; encamino sus ojos a su destino y se dio cuenta de que Yul también había quedado sorprendida por la actuación del Hakarer, pero no tanto como ella, ya que aunque no era notorio, bajo su casco algunas lágrimas fueron derramadas.

El ascenso a la meseta se dio por concluido y los dos vehículos corrían a perderse en el despoblado bosque, pero no era suficiente, los Zelter no les permitirían eso fácilmente, unos pocos robots continuaban la persecución, rezagados pero disparando desde la distancia y profundidades del camino. Conforme los árboles se acababan los Hakarer se daban cuenta de que la misión estaba por terminar. Tenían ante si una inmensa brisa de gas toxico que les impedía ver la ciudad más cercana, ahora Codi-01. Tuvieron relativa tranquilidad durante un par de minutos hasta que:

— Acelera a todo Raj — dijo Yul al ver que el Zelter que comandaba los robots volvía a hacer presencia

— ¡Gama, no dejes que dispare! — gritó Myth mientras al tiempo que su persecutor se acercaba más y más y cargaba su arma de agujas.

Yul disparaba con el supuestamente efectivísimo fusil de Raj únicamente rasguñando el Zerc del comandante, pero cuando este se asomó por las orillas de su escudo de cristal para contraatacar recibió balazos que lo aturdieron y que casi lo hacen perder el control, aunque no se demoró en reponerse y encaminarse a toda máquina para embestirlos, además de que atinó un disparo a la pierna izquierda de Myth, quien no se quejó y mantuvo su ruta. La barrera de Hakar estaba a unos metros y se distinguía debido al minúsculo reflejo de la luz de la Luna.

Gracias a la potencia de su motor, el Zelter los alcanzó y justo cuando iba a chocar con la Bi-Trob de Yul, al borde de la barrera que protegía a Hakar, la chica Hakarer brincó delante de Raj y en una fracción de segundo sacó su pistola vacía y la cargó con una pequeña piedra, Zirik. Disparó frente a ella y fueron envueltos en una burbuja de la misma apariencia que la barrera, todos excepto el Zelter, ya que sólo media parte de su Zerck se mantuvo dentro de la reciente y diminuta pompa, punto exacto de donde fue partida en dos piezas.

Yul, Taj y Myth estaban ya del otro lado, de nuevo en casa. Ellos sabían que a pesar de haber perdido a Akero y a Trinder serian recibidos como héroes, pero también estaban concientes de que este éxito sólo le daba un suspiro de energía de energía a Hakar.

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